Cuando nos iniciamos en el mundo de la conducción, los aficionados al motor atravesamos por uno de los momentos más deseados. Por ello al comenzar a conducir nuestro coche disfrutamos de cada momento como si de una afición se tratara. Quizá por esta situación, la mayoría de las autoescuelas nos advierten durante nuestra instrucción sobre los peligros de un exceso de confianza o sobre cómo podríamos evitar sufrir un accidente.
Sin embargo, no siempre está en nuestras manos evitar algún tipo de accidente, por lo que debemos estar preparados para saber cómo deberíamos reaccionar en caso de sufrir algún percance. En primer lugar, depende mucho el estado en el que nos encontremos tras el golpe, si nos podemos mover sin problemas y no tenemos ninguna herida o lesión grave, podremos ponernos en contacto con los servicios de emergencia si fuera necesario, o tan sólo rellenar el parte correspondiente de nuestra compañía de seguros. En segundo lugar, según cómo quede el vehículo, podremos retirarlo nosotros mismos o será necesaria la intervernción de una grúa que pueda remolcar o transportar el coche (o sus restos) hasta un lugar apropiado, un taller o un desguace, según la gravedad del siniestro.
Si hubiéramos sufrido algún tipo de lesión, deberemos visitar de forma inmediata el hospital más cercano, para que nos hagan un reconocimiento y determinen la gravedad de nuestra situación. Posteriormente, podremos hacer cualquier tipo de rehabilitación en clínicas especializadas que permitan recuperar movimientos que nos supongan algún dolor. Es importante encontrar los remedios adecuados a las dolencias que se puedan originar a raíz de este golpe que hayamos sufrido.
En cuanto a los daños materiales y posibles secuelas físicas que suframos, generalmente suele quedar arreglado entre las respectivas compañías de seguro. Sin embargo, existen casos en los que se demora más de lo debido, llegando a ser necesario un juicio, en el que los abogados de la aseguradora nos representarán en todos los casos para defender nuestros intereses. Es posible que no sea necesario en última estancia acudir al juicio, llegando a un acuerdo entre las dos partes para zanjar todos los aspectos pendientes.



